Samuel Diz llegó a un verdadero acuerdo con su guitarra. Comenzó una suerte de tranquilo encantamiento, suscitado por el aplomo y la confianza del interprete. Su erguida guitarra hizo las paces con el guitarrista gracias a la sensibilidad con que éste supo afrontar la actuación. Esa difícil fe presente en la certeza de la pulsación de ambas manos, o en la proyección de ciertos matices producidos sutilmente, sobre el silencio, esa creencia honrada que hizo de la actuación el concilio al que anteriormente se ha aludido, pudo observarse también en la actitud valiente del joven en torno a la elección del repertorio.
Agosto 2009, Silvestre Ortega Peña
Agosto 2009, Silvestre Ortega Peña
Sin duda el más interesante de los clásicos fue el pontevedrés Samuel Diz. Con un repertorio contemporáneo fue un ejemplo de limpieza ejecutiva y de arriesgada sensibilidad.
Noviembre 2008, volandovengo.blogia.com
Magnífico sonido, producto de una pulsación pulcra y equilibrada en su fuerza, con un gran despliegue dinámico, de pianissimos dulces y etéreos junto a fortes enérgicos y categóricos. Su emotividad quedó reflejada en los pasajes cantabiles, donde la guitarra realmente cantó la melodía.
Julio 2009, Rafael López Porras
. . .
